lunes, 18 de septiembre de 2017

Los evangélicos y la tentación de la teocracia

Érase una vez un tirano
Pasados y repasados los vergonzozos acontecimientos acaecidos en la así llamada "Catedral Evangélica de Chile" en el pasado "Te deum", escribiré algunos pensamientos muy personales al respecto del rol de la religión en la sociedad y por sobre todo, en el territorio de la República de Chile.

Empiezo indicando que nací en el seno de una familia pentecostal, siendo mi abuelo paterno pastor de esa denominación religiosa. Fuí educado en base a esos valores, hasta el día en que por decisión personal decidí retirarme de dicha iglesia, pasando a buscar mi propio camino y formar mis propias opiniones en mi adolescencia. Como se podrá notar en lo que escribo en este blog (mis estadísticas dicen que alguien me ha leído alguna vez), no soy ni pro-religión ni menos conservador, si no que todo lo contrario, abrazando el progresismo de izquierda y la defensa de las libertades personales como mi bandera de lucha. No me declaro ateo, ya que en mi opinión, el ateísmo, al igual que la religión, es una creencia. Me declaro agnóstico y pienso que el método científico es la mejor herramienta que como humanidad tenemos para alcanzar la así llamada "verdad". Sin embargo, siento que el ser humano, a diferencia del resto de animales, es un ser con profundas necesidades espirituales e intelectuales, que deben ser satisfechas al igual que el resto. Pero con el cuidado de no confundir "espiritualidad" con "religión".

Dicho esto, creo que puedo dar una opinión con conocimiento de causa de lo que es el Pentecostalismo, sus derivados y su relación con la política.

Los evangélicos en Chile y sus valores

A diferencia de lo que muchos puedan creer, los evangélicos en Chile no tienen mucha relación con las denominaciones "mainstream" del protestantismo mundial, sean los luteranos, calvinistas, anabaptistas, baptistas, anglicanos o episcopales. El origen real de los pentecostales (corriente original del movimiento evángelico en Chile) es el llamado "Avivamiento de Valparaíso", a principios del siglo XX, que vendría siendo una especie de nuevo "Pentecostés", o sea, la llegada del Espíritu Santo sobre la gente similar a la historia relatada en el libro "Hechos de los Apóstoles" del Nuevo Testamento.

Evidentemente, quienes participaron de dicho acontecimiento eran una iglesia protestante, es decir, separada de la Iglesia Católica Romana y que defiende el uso de la Biblia como única referencia, rechaza la veneración de Santos o Reliquias y defiende que la fé es el único camino para alcanzar la salvación.

Evidentemente, había protestantes en Chile mucho antes de dicho "avivamiento", pero este evento fue el que se propagó en America Latina para avisar que "el fin del tiempo ya esta cerca", es decir, un cierto "mileniarismo", o sea, la llegada inminente del "milenio" que precedería la Segunda Venida de Cristo.

Las iglesias evangélicas en Chile pronto se fragmentaron a medida que se fueron expandiendo y había divergencias entre sus líderes, cosa corriente dentro del protestantimo, que funciona bajo la premisa de "Una Iglesia, un Pastor". Obviamente, hay multitud de asociaciones de pastores con ideas comunes, pero dificilmente se puede hablar una "Una Iglesia" evángelica unificada en Chile.

Si hablamos de valores, aparte de la fé en Cristo, el advenimiento de la Segunda Venida y otros, me gustaría indicar que aparentemente, ha habido una mutación en el discurso del movimiento evángelico respecto a aquél que me fué enseñado en mi infancia. El primero es el involucramiento en política. "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios", predicaba el pastor cada domingo, "El Reino de Dios no es de esta tierra", "Haz tesoros en el cielo y no en la tierra", "Satán es el dueño de los gobiernos de la tierra", etc. Yo no recuerdo jamás haber visto a alguien predicando o llamando a votar por alguien, simplemente, se tenía una visión contemplativa del mundo, y en base a la fé cristiana, había una amplia gama de actividades de caridad y samaritanismo en hospitales, cárceles, orfanatos, hospicios, comedores para los pobres y cosas así. De hecho, en las Iglesias Pentecostales siempre se vió con recelo el acercamiento de la Iglesia Metodista encabezada por el difunto Obispo Vásquez al pinochetismo. La política se veía como una actividad personal mas que una "misión de la Iglesia".

La forma de ser evangélico era simple: vivir dentro de cada comunidad en base a los principios prescritos en la Biblia, con humildad y bajo perfil. Ahora, si bien una de las características de ellos es realmente vivir de acuerdo a dichos preceptos, o sea, ser "practicante", no me atrevería a decir que el 100% de los evangélicos practica su religión, pero ciertamente, la proporción en mucho mas alta que en el resto. Tampoco existe, y nunca ha existido una unanimidad de opiniones, al contrario, siendo la Biblia la única fuente de interpretación, las interpretaciones varían entre Grupo de Iglesias, Iglesias, Pastores e incluso entre los mismos mienbros de una comunidad.

La Iglesia Católica, con variantes, siempre fue vista como "la iglesia que copuló con el poder" -- si señores, textualmente-- y no faltó uno que otro pastor mas osado, o incluso denominaciones completas que la identificaban directamente con la Gran Ramera descrita al final del libro del Apocalipsis: "Babilonia la Grande, la madre de todas las rameras y abominaciones del mundo...". Y la reserva moral que guardaban muchos evangélicos era justamente eso "no copular con el poder temporaral...". ¿Que ha pasado entonces?

El vacío de poder religioso

Probablemente, lo anterior ha ido mutando en la medida que el movimiento evángelico, siempre minoritario, ha ido adquiriendo fuerza y adeptos con los años. Era la Iglesia Católica Romana quién estaba detrás del poder, y los evangélicos se resignaban a su papel "folclórico" y secundario en la sociedad. Pero algo ha pasado.

La Iglesia tradicional hace años viene en una espiral de decadencia, baja de adhesión y escándalos de todo tipo, que la han debilitado frente a la opinión pública. Y los evángelicos, y esta es mi teoría, en el fondo siempre desearon dicho poder. Y ahora lo que está en juego es llenar ese vacío. No voy a generalizar, pero muchos miembros de distintas iglesias guardaban resentimiento al papel secundario que tenían en la sociedad. No en vano, no eran pocos los que no titubeaban a llamar a los no evangélicos "mundanos" o directamente, condenarlos al infierno.

De alguna manera, y con el "pueblo evangélico" en alza y cerca del 20% de la población nacional, y con la I.Católica en caída libre... era obvio que el bichito del poder podría meter su cola, sus garras, su tridente y sus dos cuernos.

Jotabeche es y sólo representa a Jotabeche
Sepulcros blanqueados

En 1975 el Obispo Vásquez invitó a la Dictadura Militar a realizar un Te deum en su llamada "Catedral". Una jugada interesada y no inocente, que indicaba que ya desde esa época sus dirigentes tenían interés en el poder. Y que mejor que aprovechar las malas relaciones del Cardenal Silva Henriquez con Pinochet para colarse por debajo de la mesa.

¿Porque la Primera Iglesia Metodista de Chile pareciese ser la "Iglesia Matriz" de los evangélicos chilenos? La respuesta es simple: Instalaron su "Catedral" en plena Alameda de Santiago, un templo pomposo y muy caro, a vista de periodistas, reporteros y camarógrafos. Hasta el día de hoy, los analistas políticos caen en el error de ver a la "Iglesia Evangélica" como un todo unificado, casi un homólogo a la Iglesia Católica, lo cual es un craso error. Vásquez fue muy astuto y logró darle a su organización la visibilidad que nunca ninguna otra tuvo. Y eso se ha mantenido hasta el día de hoy, con los Te deum evangélicos realizados cada año previo a las fiestas patrias.

Pero en 2007 hay un dato no menor: tras la muerte de Javier Vásquez, la Metodista se quebró en tres partes: Metodista de derecho público (+/- 300 pastores), la Iglesia Corporación Metodista,  dirigida por el ex CNI Roberto López Rojas, que aún mantiene una decena de templos, y la Primera Metodista de Chile o "Catedral Evangélica de Chile" ,comandada por el también CNI Eduardo Durán, con alrededro de 100 ṕastores. Y esta última es la propietaria del templo "Catedral" en Alameda con Jotabeche.

Pero antes, agregar que en 1932 ya se habían quebrado, con la división de la Iglesia Metodista Pentecostal en dos: La metodista misma y la naciente Iglesia Evangélica Pentecostal de Chile.

Pero la Pentecostal también se quebró... y también hay una Iglesia Evangélica Pentecostal Autónoma. Y las Asambleas de Dios. Y la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Y la Iglesia de la Luz del Mundo. Y los "Sólo Jesús". Y los seguidores de Yiye Ávila. Y los seguidores de Braham... Y así y así y así...

La teocracia, la Biblia, la Charia, Babilonia la Grande y el Obscurantismo
¿Teocracia? Vayan a Irán o Arabia Saudita y pregúntenles
a sus ciudadanos, como les va

Chile es una República señores, fundada bajo la inspiración de la Revolución Francesa y la Independencia de EEUU. Esto quiere decir que nuestro país está fundado en los valores de libertad, igualdad y fraternidad, la separación de la Iglesia y el Estado, y que buscamos como fin último la felicidad de todos los seres humanos sin distinciones de ningún tipo, y que debemos aprender a convivir sin cohartarle las libertades a ningún vecino, con respeto mutuo de lo que cada uno piense, o la manera en que quiera vivir. La libertad religiosa es parte de nuestras libertades personales, y por ende, bajo ningún motivo, un ciudadano chileno, démocrata y republicanista, deberá permitir ni aceptar que una congregación religiosa influya en el desarrollo del país. Esto, evidentemente es un IDEAL, que ha costado dos siglos desarrollar, con avances y retrocesos, con grupos de poder de todo tipo intentando mantener sus privilegios. Y era que no, la Iglesia entre ellas.

La base de la democracia, y esto hay que repetirlo hasta el aburrimiento, es la LIBERTAD DE PENSAMIENTO, la libertad de creer y pensar lo que a casa ciudadado le dé la REGALADA GANA, dentro de límites que no quiten la libertad del otro. Ya son historia los tiempos de la Edad Media, en que todo regía en base a los designios del Vaticano, la Inquisición y el miedo a pensar libremente. La tierra no es plana, el sol no gira en torno a nosotros y no somos mas que una mota polvo en medio del universo. Millones de personas, entre ellos pensadores, filósofos, cientificos y artistas han dado su vida por ello. ¿Y para qué? Para que justamente, personas como los evangélicos tengan la posibilidad de declarar libremente su fé.

Si lees la Biblia, verás que Jesús JAMÁS dió instrucciones de crear un gobierno basado en sus enseñanzas, por lo que a partir del Concilio de Nicea en el año 300 el cristianismo murió. Los protestantes lograron rebatir a la Iglesia Católica en el Renacimiento, pero y ¿Para qué? Para hacer exactamente lo mismo, tomar control de gobiernos (Como la Iglesia Anglicana) y replicarse a sí misma como única fuente de la verdad. Y los evangélicos, finalmente, quieren desbancar a su rival el Catolicismo y subir a la cúspide y empezar a hacer lo mismo.

Matanza de hugonotes en Francia, siglo XVII
Esto no difiere en nada al integrismo islámico que defienden corrientes tan dispares como los chiítas iraníes o el wahabbismo saudí. Crear teocracias en base a las verdades sagradas y obligar a todos a someterse. Esto no tiene nada de raro, siendo el cristianismo y el islam "religiones de salvación" que buscan hacer proselitismo en todo el mundo, esto es, convertir al número máximo de fieles, aunque sea a la fuerza. Y eliminar la competencia, dicho está.

Pues bien, si los dirigentes católicos o evangélicos leyesen con cuidado su propio libro sagrado, encontrarán que el Evangelio nunca ha sido partidario de eso, bastaría con recordarles que Jesús, tentado por el Diablo, no aceptó gobernar los reinos de la tierra. El cristianismo es una religión de compasión, y no de odio, no se convierte a la fuerza y es necesario una convicción personal, conocida como LIBRE ALBEDRÍO. Lanzarse al ultra-conservadurismo e intentar influir en las decisiones del resto, no tiene nada que ver con su propia religión.

Y por último, recordarles nuevamente a los señores obispos evangélicos aquel delicioso párrafo del Apocalipsis, capítulo 17, y en especial el versículo 5 : BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Ustedes, que por décadas se admiraron de su rival, la Católica, finalmente, en el fondo, siempre aspiraron a lo mismo, a fornicar con el poder terreno y alimentarse de la sangre de los mártires. Poder y religión. Que exquisita mezcla.

El que pone la plata pone la música (Títular que plagio abiertamente a Mirko Macari)

Pero bueno, los herederos de Vásquez y su "Consejo de Obispos", al igual que la Conferencia Episcopal Católica, ya han dejado claro de que lado están. Los partidos de la derecha chilena, en vista del auge de los movimientos sociales y libertarios, que intentan por fin sacar al país de la edad de piedra y ponernos a tono con el siglo XXI, estan copulando abiertamente en pos de lo contrario: conservar la estructura social, moral, política y económica con la cual se fundó esta lejana colonia, dirigida por unos pocos y gobernada por los mismos.
5% el Opus Dei, 10% los mas fachos, 8% que me den los
evangélicos... ¡Me faltan 10 y soy presidente!

Curiosa es la desesperación de RN, que finalmente, después de que us dirigentes se burlasen por años del pentecostalismo, finalmente lo vean como "la última esperanza" para salvar el edificio en ruinas. Ido ya el "mecenas" Carlitos Larraín y Cía, y perdidos los votos de la centro derecha, han apostado por dirigirse al voto "duro" conservador, pero obviamente, sin meterse en el fundo de la UDI, que se mantiene "fiel" al Opus Dei y la Iglesia. De la mano del siempre oportunista Sebastián Piñera, han hecho sus cálculos y anuncian 15 candidaturas "evangélicas", que aprovechando el nuevo sistema electoral, podrían darle réditos y mantenter una bancada RN-evangélica-conservadora. Ya se anuncia revertir las leyes progresistas del último gobierno y amenazan con sumirnos en otra época oscura, dirigida desde supuestas reglas "morales" y "divinas".

Triste espectáculo el que este grupo de obispos, supuestamente "representativos" está dando al país. Ya existe un think-tank para hacer de centro de estudios político-religioso, con banderas de Israel incluidas en su portal. Se adviene el Tea Party a la chilena, siguiendo la espiral mundial de retroceso progresista y crecimiento conservador, siguiendo la línea de Trump, Lepen, Netanyahu, Putin, Teresa May y Merkel.

Me niego a creer que todos los evangélicos hayan perdido la cordura. Finalmente, son seres humanos igual que todos y al igual que las mayorías, desean un mundo mejor. Prefiero mantener el tierno recuerdo de mi padre y tío (un militante socialista consumado) participando en las protestas contra el pinochetismo en los 80s, mezclados en huelgas contra el tirano (rodeados por la policía fuera de sus trabajos), distribuyendo panfletos bajo cuerdas, y visitando activamente (conmigo siendo un niño) en los diferentes comandos del No durante la histórica campaña contra la dictadura. Prefiero recordar cuando mi madre me llevaba de la mano, atravesando la línea del tren, bajo un sol abrasador, para ir a escuchar el discurso de un entonces muy demócrata Patricio Aylwin, que nos llamaba a terminar la dictadura por la vía democrática.

A la izquierda, Vásquez.
Al centro, el Caballero.
El de la derecha, es un extra
Y para tí, Obispo Javier Vásquez, te deseo con toda mi falta de amor cristiano que te sigas cocinando en el infierno junto a tu pastor Satanás el Diablo, al lado de tu amigo Augusto Pinochet, de quién varias veces - desde tu púlpito de oro - predicaste "...Porque Pinochet es nuestra vida..!". Y para el consejo de obispos que "rompió relaciones" con el gobierno (¿Alguna vez tuvieron relaciones?) solamente les dedico Apocalipsis 3:14-26. Y Jesucristo en persona, desde algún lugar del universo, les grita a ustedes a todo pulmón desde el presente, pasado y futuro: "¡Generación de vívoras!". Quédense con su hermoso templo, que como les dijo hace tiempo, el carpintero: No son mas que sepulcros blanqueados.


Amén.


Opinión en el Mostrador de Felipe Saravia (Enlace externo altamente interesante).

Nace un think-tank del horror: Chilecristiano

domingo, 3 de abril de 2016

La pseudociencia neoliberal















ADENDVM: Este artículo fue escrito antes de la "odisea" protagonizada por el Sr. Rafael Garay. Exceptuándolo a él, todo el artículo mantiene mi opinión sobre la materia presentada. 

[Carta al director de algún diario chileno. No espero ser publicado]

Es la primera vez que escribo una carta a un director. Lo que me lleva a hacerlo, simplemente, es el hastío que me causa venir escuchando, desde mis años en la universidad, las mismas mentiras, las mismas frases cliché, en resumen, las mismas estupideces repetidas hasta el cansancio por este grupo de economistas supuestamente « científicos » y « técnicos » que pululan en Chile y que nos han llevado a la hecatombe política y moral que vivimos. ¿Cuál fue mi gatillo final para escribir? Escuchar la emisión de El Conquistador « Buenas tardes mercado » (30 marzo 2016), y oír a Rafael Garay... hasta que me sangraron los oídos. No pude más.

Me presento, gracias a Yavé, Alá, Zeus o Satán, no soy economista. Mi formación viene del mundo financiero y económico, admiro la ciencia pura, pero leo también mucho de ciencias sociales, pero sólo soy un ciudadano de a pie que opinará sobre cosas que atañen a mi país. ¿Porqué el hincapié? Porque esta plétora de Economistas-técnicos-científicos, si leyesen esto, me ningunearían al instante por carecer de un supuesto conocimiento sagrado que sólo ellos, nada mas que ellos, poseen y entienden (Obviamente, sus Ph.D. en Chicago, Harvard o Yale los avalan). En resumen, soy un perfecto Don Nadie.

Dije « científico ». Porque un científico hace observaciones de fenómenos, y en base a ellos, postula hipótesis que debe probar a priori y empíricamente, y realizar correcciones. O sea, utilizan el « método científico ». Y no al revés, nada de eso de inventar teorías para luego hacerlas encajar a martillazos con la realidad, y de paso, obviar cualquier variable que ensucie « el modelo ». Lo que se llama « Ceteris paribus » (Una excelente herramienta mal utilizada por ellos hasta decir basta).

Porque si no se sigue el método científico, no es ciencia. El método permite auto-corregirse, y evoluciona con el ensayo y error, y si una teoría ya no funciona, o no representa la realidad, simplemente se cambia, parcial o completamente, o, se complementa con otra. No parte de bases dogmáticas ni es fiel con nadie. Porque si hace eso, dejará de ser ciencia y pasará al campo de la pseudo-ciencia y la superchería. O mejor dicho, la religión.

Por ejemplo, el gran Newton explicó el movimiento de los cuerpos con su teoría de la Gravitación Universal. Funcionó dos siglos, pero finalmente, las observaciones dejaron en claro que era insuficiente. Aparece Einsten y enuncia la Relatividad General y Especial. Un nuevo mundo de abre para nuevos campos inimaginados, pero hoy, también se está quedando corta. ¿Estaba equivocado Newton? ¿Y Einstein? En absoluto, Newton está plenamente vigente para ciertas cosas (En especial la ingeniería), y Einstein para otras (Astrofísica y física de partículas, por ejemplo). Es lo que se llama un « Cambio de paradigma ». La ciencia es auto-falseable y se corrige y re-dirige a si misma.

Dije « técnicos ». El técnico usa la técnica… Usa metodologías que funcionan y nada mas, cero ideología. Por lo mismo, no hay una manera socialista o liberal de fabricar un motor, simplemente, se fabrica y punto. El técnico vive de sus números, y lo importante es que funcione. Y se acabó.

¿Y la economía? ¿Qué es? No es tan difícil. Basta con irse al libro de texto del primer semestre en la universidad, tipo Economía I, Introducción a la Economía, etc, por ejemplo, Economía de Paul Samuelson, y ahí está la definición. No hay una definición comunista, ni cristiana, ni liberal, ni monetarista, ni Hayekiana. Hay un problema económico y un mar de postulados básicos y teorías para resolverlo. ¿A dónde voy con esto…?

Mentiras. Mentiras y falsedades para confundir el debate público. Para atemorizar con fantasmas que nunca han existido. Garay simplemente es otro sacerdote de esta falsa religión. Como todos los Chicago Boys, los Büchis, los Lavines, los Piñeras, los Larroulets, los Fontaines y tantos más. Me recuerdan a Göring, el ministro de propaganda nazi, cuando afirmaba que « Una mentira repetida muchas veces se convierte en la verdad » o mejor aún « No importa la verdad, lo que importa es lo que crea la gente... ».

« Somos economistas, no políticos... Somos técnicos ». Solo recordarles que la economía es una ciencia social, íntimamente ligada a la política, la sociología y la historia. Es una ciencia, pero no es en absoluto una ciencia exacta, no puede serlo, no es posible con los medios actuales elaborar un modelo matemático capaz de predecir el comportamiento de una sociedad a nivel de cero error estadístico, simplemente, no se puede. Los seres humanos son complejos, y sus relaciones aun mas. Pero peor aún, desligarse de la política es una falacia, la mera existencia de la economía deriva de una necesidad política, que es administrar los recursos limitados, y satisfacer necesidades ilimitadas. Hay decisión política porque la forma de organizar la sociedad es la política.

Cada vez que hablan, presentan « su » verdad como la única, cuando solamente repiten como memes los principios de una sola escuela económica : la escuela monetarista de Hayek y Friedman. Como si ese planteamiento fuese el único válido y el resto sea anatema. Como es una ciencia social, también hay una filosofía, una escuela de pensamiento detrás. Pero en ningún caso la única. Hablan de postulados fundamentales como si fuesen realidades absolutas, sin darse cuenta que solo repiten y repiten dogmas hasta el cansancio. No muy distinto al « dogma de la fe ». Socialdemocracia, Socialismo, Comunismo, Liberalismo, y tantas otras son alternativas igual de válidas para explicar el problema económico.

Confunden a propósito términos y los mezclan a su antojo. Hablan de « libre mercado », « mano invisible », « libre competencia » como si fuesen sinónimos. Hablan de « mercado » y « mercado financiero » como si fuesen la misma cosa. Hablan en términos tan inhumanos que olvidan que la función de la ciencia económica es resolver un problema humano. Hablan de indicadores de crecimiento, rentabilidad, desempleo y tasas de interés como si fuesen los únicos relevantes, olvidando que las necesidades humanas van mucho mas allá. Han simplificado el problema económico a tal punto, como si fuese una ciencia exacta, anulando y excluyendo del debate cualquier otra variable. Y lo que es peor, ellos se creen sus dogmas, dicen que « siempre ha sido así », « es la esencia del ser humano », como si este darwinismo social fuese la única forma de hacer las cosas a lo largo de la historia. Y no es así. La evolución del hombre es la cooperación, el trabajo en equipo. Pero ese es otro tema un poco mas largo. Hablan de « reglas del mercado » cuando a la primera crisis van corriendo al gobierno para que los rescate. Hablan de privatizar los monopolios naturales cuando todos desaconsejan hacerlo… Hablan del PIB como indicador de bienestar sin tomar en cuenta la repartición. Hablan de éxito en las AFP cuando son un fracaso, una simple financiera para el mercado de capitales, y hablan de libertad cuando los trabajadores no tienen decisión sobre sus ahorros.

No explican que las bases dogmáticas surgieron en la Inglaterra, Francia y Holanda del siglo XVIII, en principios tan mágicos que no admiten siquiera ser cuestionados. La mano invisible de Adam Smith es una idealización que no admite preguntas. Eso de que « la codicia de todos finalmente es bueno para la sociedad... » de Smith, que derivaba de su ídolo Mandeville, quién opinaba que « toda la acción humana es dada por los siete pecados capitales... ». ¿Ciencia o religión? Engrandece lo peor del ser humano, valores positivos son eliminados de forma religiosa y se nos obliga a creer que solo así podremos surgir. Cualquier atisbo de « justicia », « solidaridad » será automáticamente ridiculizado como « idealismo no científico », palabras infantiles dignas de risa. Entonces ¿Porqué hay filantropía? ¿Solidaridad? ¿Somos todos unas bestias, eso nos enseñan? ¿Debemos organizar la sociedad en base a eso?

Todos saben que el mercado tiene fricciones; el mercado perfecto es un ideal, pero solo eso, y sin regulación, finalmente el oligopolio o el cartel está a la vuelta de la esquina, esa es la evidencia empírica. El único mercado que podría ser « perfecto » es la bolsa de valores, pero finalmente, llena de fricciones y sometida a un ente regulador. No hay otra forma. Y no viene necesariamente dado por la maldad humana, simplemente es la competencia y la obtención de ventajas que nos llevarán a un monopolio al final.

El miedo. Usar el miedo como forma de control es la mas antigua de las políticas usadas en la historia. Ya en la antigua Grecia un dictador decía que « el terror nos lleva a la perfección ». Pero ahora es el miedo económico, a ser pobres, como si estar endeudado en diez vidas no fuera pobreza. Garay nos dice « ¿Qué quiere esta gente? ¿Llevarnos a trabajar a granjas colectivas? ¿Como ven esto? Que alguien venga a quitarle su casa que con tanto esfuerzo compró y metan gente desconocida a vivir en ella... ». 

¡Ideología pura! Tengo en mis manos un texto escolar utilizado en los años '80 en EEUU. Garay se refiere a uno de los dogmas : la defensa a ultranza de la propiedad privada ¿Toda la propiedad privada? ¿Las casas, mi auto, mis zapatos, mis calzoncillos…? El texto dice así « [Los socialistas] querían el fin de la propiedad privada de las tierras y las industrias. Creían que el estado, o el pueblo como un todo, debería poseer todos los medios de producción ». Propiedad privada, pero con apellido : Propiedad privada de los medios de producción. Pero aún hecha la precisión, Garay exagera. Ni los gringos se la creen. Somos mas neoliberales que ellos, los inventores. Mas papistas que el papa. No he escuchado a nadie decir eso en el Chile de hoy. Si es o no una buena idea, es otra discusión. Ni granjas colectivas, ni nacionalización de las viviendas o calcetines. Ellos están tan ideologizados, que caen en su propia trampa, y con estas exageraciones pretender intimidar a la gente. Garay continúa « ¡Quieren cambiar el modelo! ¡Un modelo que funciona! ¡Que es exitoso » ¿En serio? ¿Para quién? Deberíamos volver, mi estimado Sr. Garay al problema económico básico, ¿No lo cree así...? Me queda claro que el Sr. Garay no está de acuerdo con ninguna reforma agraria; como nota al margen, en Israel aún existen los kibuz, y funcionan bastante bien, considerando que Israel no es -para nada- un país comunista ni marxista ni anti-mercado… Y también recordarle al Sr. Garay que según la ley, es el Estado de Chile el propietario de todo el subsuelo del país, y que los privados solo pueden usarlo bajo una consesión, y no digamos que Chile es un país soviético, o que el Código de Minería revisado con lupa por Guzmán nos llevaría al maoísmo ¿Verdad? Y si piensa que le van a quitar su casa, ¿Quien ha dicho eso? Se hablan de las propiedades comunitarias... La vivienda pública es algo que se ha usado en todos los paises desarrollados (Incluso en EEUU!!!) así que realmente, yo no sé que hablan... Control de masas a través de la propiedad pública dijo Garay, que no ha funcionado en ningún lado, según ellos, de a poquito van metiende comunistas al parlamento, ya llevan 5...Y continúa el terror igual que en Cuba... y la RDA... les faltó meter a Corea del Norte, en fin... Y según ustedes, Señor Garay, ustedes no estan ideologizados...

Estos « economistas » « científicos » « apolíticos » y « técnicos » insisten en hacernos creer que se fundan en bases científicas, despolitizadas y técnicas, cuando en verdad, deben ser de los seres mas politizados, dogmáticos, e ideologizados del planeta, verdaderos sacerdotes de una religión pseudo-científica, con sus propios profetas (Friedman, Hayek, Smith, Locke, Ricardo…), sus propios apóstoles (Büchi, José Piñera…), sus propios mártires (Guzmán, el único), y también sus textos sagrados (El Ladrillo, por ejemplo). Eso han creado, una religión, una pseudociencia no muy diferente a la astrología o la quiromancia, y lo que es peor, nos enseñan desde hace cuarenta años que esa es la única verdad, nada mas. Y si buscamos otra alternativa… ¡El infierno! ¡El juicio final! ¡El apocalipsis!


Yo hace un par de años me fui de Chile. Espero no volver. Amo mi país, pero mi tiempo pasó y no hice nada. Y si lo hice, no sirvió. No me siento orgulloso de eso. Mi generación era una generación de mierda, que mas íbamos a hacer. Tengo confianza en la juventud nacida post-1990. Sin los miedos ni trancas de mi generación y la de mis padres. Ojalá. Y los nuevos economistas, los que vienen, realmente lo sean, pero también necesitamos gente que nos re-eduque, educación de verdad, no simple capacitación-formación, que nos vuelva a las raíces de la chilenidad, esa solidaridad espontánea, tan marketeada con la Teletón, y que triunfe el feminismo, las comunidades, la multi-etnicidad mapuche-chilena, las juntas de vecinos, el sindicalismo, las PYMES, los pequeños agricultores, la democracia, la República, y se escriba una Constitución de verdad, que realmente represente la realidad y los anhelos del país...Y que todos finalmente empujen ente carro oxidado a un verdadero desarrollo, y no a ese subdesarrollo exitoso (Palabras de Mirko Macari) que nos han impuesto por la violencia militar e institucional. Y por fin, seamos ciudadanos de derecho, y no meros consumidores bajo este odioso cartel económico y político que nos ha malgobernado desde 1973.

jueves, 11 de julio de 2013

Un blanco disfrazado de negro

Recuerdo claramente cuando Mr.Obama asumió el poder en EEUU. Tanta gente en las calles, las impresionantes vistas de Washington DC mostradas en directo por la televisión, y el héroe, el candidato victorioso, Mr. Barack Hussein Obama a bordo de un automóvil saludando a la multitud eufórica.
Más que la toma del mando de un presidente, me recordó la ceremonia del Triunfo en la Roma antigua, la asunción de un nuevo Emperador, el general victorioso.
EEUU sigue siendo el Imperio central, el amo del mundo, el centro de la economía mundial, nos pese o no nos guste, y lo que pase en aquél país, necesaria y obligatoriamente nos debe interesar, y necesariamente nos afectará directa o indirectamente. Lo hayan conseguido a base de artimañas, violencia y dominación frente a los débiles, no interesa. ES el país más poderoso, militar, económica y políticamente. Aún.
Había esperanza al interior del Imperio. La oprimida clase media, que ya estaba sintiendo los efectos de la Gran Crisis financiera, veía en él la esperanza del cambio. Casi una década de mal gobierno con George W. Bush y sus “halcones” republicanos, habían arrastrado al país al descrédito mundial – aún peor que el tradicional descrédito internacional de EEUU – sumido al país en el colapso fiscal, las guerras sin fin, mientras los verdaderos problemas se acumulaban sin solución a la vista (El endeudamiento crónico, la inmigración, la pérdida de productividad, la deslocalización industrial, la cesantía, las tensiones raciales, la criminalidad, etc., etc. etc…).
En especial, la comunidad afroamericana, eternamente postergada, y asolada por la pobreza, la discriminación, la delincuencia y todo lo demás. El fin de la hegemonía WASP decían algunos. Es que Obama, hay que reconocerlo, tenía, y tiene, el don de la palabra. Destrozó a sus rivales republicanos en cuanto debate hubo, y les dio dónde más les dolía: la absurda política económica, y las mentiras que llevaron a iniciar la Guerra de Afganistán y la Guerra de Iraq. En suma, la llamada “Guerra al terrorismo” que en realidad, a esas alturas, ya nadie entendía cuáles terroristas o cuál guerra.
Para la historia quedarán todos los ciudadanos llorando de emoción en las calles de Chicago, en todas las cadenas de TV en directo, la esperanza, los vientos de cambio prometidos en aquel mitin de la victoria con Obama – Y su esposa Michelle – en su histórico discurso, su histórica victoria, en fin, todo era “histórico”.
Y bien… ahora todo ello es historia.
En algún video en YouTube sobre Obama, por aquellos días, escribí la frase que da por título esta entrada: “Un blanco disfrazado de negro”. Inmediatamente, varios usuarios de la red, en inglés, me replicaron con frases tales como “Debiste haber tenido una infancia muy triste” o “Resentido”. Me pregunto si ya cinco años después, con Obama en su segundo período, me dirían lo mismo.
Básicamente, Obama no cumplió ninguna promesa. No acabó con la guerra, no sacó a su país de la depresión económica, no frenó la fiesta de los grandes bancos (Inclusó los rescató, con dinero fiscal, para que decirlo), y la escasa “reserva moral” que aún le quedaba a EEUU, se ha agotado irreversiblemente. Todo lo contrario, mas que nunca, la pobreza, el desempleo y los errores financieros ahogan cada vez mas al otrora “país de los sueños”.
Peor aún, con las recientes filtraciones y revelaciones del espionaje gringo a todo el mundo – un secreto a voces, pero ahora ya es oficial – incluidos sus propios aliados, han rebajado aún mas la credibilidad de ya una débil posición “moral” ante los ojos del planeta. YA casi nadie confía en la política de EEUU, y bueno, lo único que le queda para mantener el mando, es el último recurso usual: la violencia y la guerra. El Imperio ya no es el motor económico del mundo. Desde hace tiempo que el eje industrial del planeta se ha ido desplazando a la “periferia”, con los BRICS asomando en el horizonte y la UE cada vez peor. Y nuevamente, el ascenso de Alemania como el salvador industrial y financiero de Europa.
EEUU aún es el país mas poderoso. Aún le quedan algunas industrias (Aparte de los armamentos), su impresionante red universitaria y de I+D, una población aún bien educada y muchos recursos naturales. Pero sigue siendo un país egoísta, que le niega servicios básicos a sus propios ciudadanos y los deja a merced de los chacales del mercado neoliberal. Pero aún está a tiempo de recuperarse. Pero evidentemente, los mandos del país están en manos de las personas equivocadas. La desesperación del capital financiero, los “halcones” y el complejo militar-industrial lo precipitan lentamente al final. Una caída lenta y agónica, tal cual como la vieja Roma. No veremos el fin de EEUU, pero si un cambio de fuerzas.
¿Porqué Obama no ha sido capaz? Simplemente porque NUNCA LO FUE. Se presentó ante sus electores como el candidato de la clase media, el hombre de las minorías, de la raza africana, del multiculturalismo. Y esa fue la gran campaña de marketing, no electoral.
Obama no es un afroamericano, del tipo que todos imaginamos. Su familia no desciende de esclavos negros, no nació en Alabama, no creció en Filadelfia con goma de mascar y basquetera feliz y escuchando hip-hop, su tío no era músico de jazz y su madre no nació en una finca empapada en blues. Él siempre ha pertenecido a una cierta élite, y nunca ha dejado de serlo. Independiente de los sentimientos que las minorías de EEUU pudieses sentir al ver su color de piel, él puede tener la piel negra, pero su alma es tan blanca y WASP como la de Bill Clinton o George Bush.
Obama no llegó a salvar al mundo. Dista mucho de ser un salvador. No es John Kennedy reencarnado en un cuerpo obscuro. Simplemente, es y ha sido, y seguirá siendo, otra marioneta mas atrapada en el duopolio Demócrata-Repúblicano, subyugado a los grupos de presión financieros y armamentísticos, y hará lo que a la verdadera élite financiera le conviene que haga: Nada.
¿Vientos de cambio? Todo lo contrario, Obama ha profundizado la presión militar sobre sus competidores, sobre los estados vasallos y sobre su patio trasero, o sea, nosotros. No reformará el sistema bancario, no acabará las guerras, no limpiará su ejercito de generales abusivos, no hará una verdadera reforma migratoria, no cambiará el trato despectivo con sus vecinos, aliados y rivales.
Quedan 3 años de su gobierno. Y el pueblo de EEUU seguirá dormido, aletargado y ciego de todo lo que ocurre fuera de sus fronteras. No luchará por un cambio de timón, seguirán creyendo lo que dice CNN y Fox News, y aceptarán gustosos que sus libertades sigan siendo cercenadas.
El capital no tiene patria. Simplemente florece dónde mas le conviene. Tal como abandonó los Paises Bajos, abandonó Inglaterra, o Alemania, abandonará EEUU y crecerá en ¿China? Y mientras Obama sirva, temporalmente, él se mantendrá en el mismo punto dónde está. El mismo punto dónde comenzó.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El Chile que es y el que nos quieren vender

Septiembre es el mes de la patria, el anticucho, la cueca, el terremoto y el buen asado. Te Deum evangélico, católico, hebreo, musulmán, y un cuantohay, fondas oficiales y Parada Militar. Frases de buena crianza, llamados a la unidad nacional, a respetar y conservar nuestras tradiciones. Sin embargo, también es el mes de conmemoración del infame Golpe Militar, con las consabidas escenas de violencia en las poblaciones periféricas de Santiago y las capitales regionales, y la aparición de los gobernantes de turno horrorizados, rasgando vestiduras por “estos hechos de violencia incomprensible”.
Lo que realmente me parece incomprensible, es que a dos años ya del Bicentenario, aún no haya una reflexión seria y profunda de lo que han significado dos siglos de vida política “independiente”, una reflexión profunda de la historia de la República de Chile, las motivaciones que nos llevaron a la independencia, la forma elegida para organizar la República, los conflictos ocurridos desde el momento mismo de la independencia, y lo mas importante, cual es el ideario elegido para forjar nuestra conciencia nacional y social.
Mucha fiesta y celebración, jolgorio y por un momento, olvidar por un instante los problemas de la vida y hacernos, y con mucha razón, un merecido paréntesis. Pero una vez bailadas las últimas cuecas, las últimas cumbias, los últimos conchos de las botellas, quedamos ahí, y nuestras autoridades, ya sean rojos, amarillos o rayados, haciendo todo lo posible por excacerbar la celebración, y nada más.
Se nos indica a diario que debemos estar orgullosos de nuestras tradiciones republicanas, nuestra cultura, alegrarnos y agradecer por la sensación de orden que tenemos, nuestra moral intachable, y las odiosas comparaciones con el vecindario, lleno de caciques, populismo y caudillismo. “Estamos mejor que nadie”, “Nos falta poco para ser desarrollados”, y un eterno etcétera, etcétera, etcétera.
Para el bicentenario, el gran proyecto del gobierno fué construir aquél falo gigante, fiel representante de la megalomanía de muchos, para sostener nuestra bandera en plena Alameda de Santiago. Y por otro lado, el empresariado, representado por Horst Paulmann, construye otra gran falo en pleno Providencia, para demostrar a través de él, el poder y la gloria del éxito empresarial de Chile.
Muchos se preguntan, que diablos quieren demostrar. Una bandera gigante no nos hará mas patriotas, ya todos amamos la bandera y la colocamos en nuestro hogar. Para que la megalomanía de Paulmann, todos sabemos que el empresariado está nadando en doblones de oro.
Me detengo en la bandera. ¿Qué representa? Unos dirán, la República, el estado unitario, la independencia. Otros dirán, la sangre araucana, el azul del cielo y la nieve cordillerana. ¿Qué representa el 18 de septiembre? Ya me detuve hace un tiempo en varios post, englobados en este blog llamado “Chile, un estado, varias naciones”. Ya hablé de “Una identidad nacional dirigida”, “La destrucción de América”, “Sanchez símbolo del neoliberalismo” y “Guzmán el genio del mal”. Ya que estamos en septiembre, trato de invitar al lector a la reflexión. ¿Que es Chile? ¿Que representa nuestra bandera? ¿Somos una sociedad homogéna y cohesionada? ¿Somos un mosaico de culturas englobadas en un solo ideal ficticio?
Cada cual puede tener su propia respuesta. Pero una buena respuesta debe considerar la revisión de toda nuestra historia, desde un punto de vista crítico, no una repetición eterna de las mismas consignas manoseadas y repetidas hasta el cansancio. Si desconocemos nuestra historia, nuestro pasado, malamente entenderemos el presente que vivimos, y aún menos, intuir el futuro que nos espera. Chile está lleno de desafíos, muchos de ellos olvidados por 202 años de historia oficial y dirigida, otros latentes por décadas y acallados por esa noción de “El orden por sobre todo”. Tenemos el centralismo eterno de nuestra nación, la concentración económica, el conflicto con los pueblos originarios, la educación, el derecho a una salud y pensiones decentes, el uso de los recursos nacionales, la proyección económica al futuro, la viabilidad de la República de Chile como un país real e integrado. Todos temas acallados por mantener “El orden”, sin entender que el orden se construye entre todos: Un orden justo, es la mejor garantía para construir una sociedad pacífica e integradora.
¿Que queremos de Chile en el futuro? ¿Que todo siga igual? Puede ser. Pero ¿Estamos conformes con lo que tenemos, lo que se ha construido los últimos 202 años? Si queremos ser algo, pienso que debemos aspirar a cosas mas grandes. No mas mediocridad y chaqueteo. El conformismo, basado en lo lleno que estén nuestros estómagos, no es suficiente para construir una sociedad. Ya basta de ideales falsos, y construcciones sociales de cartón. Y no hablo del nacionalismo chovinista que pulula en las cúpulas políticas de la derecha y la izquierda. La segregación ha sido el pegamento que nos ha definido por demasiado tiempo, y la autosegregación, que ha moldeado nuestras mentes por generaciones, que es aún peor. Porque solamente mantenemos la desconfianza y el resentimiento, desde arriba hacia abajo, desde abajo hacia arriba, desde izquierda a derecha, y de derecha a izquierda.
Y no sólo es dinero. No solo los bienes materiales. El alma nacional está mal alimentada, vacía, transversalmente desde el segmento ABC1 hasta el E. Llenamos nuestro corazón con satisfacciones materiales, conquistas económicas y el ego del éxito financiero, con el siguiente menosprecio a quienes, por cualquier motivo, no lo alcanzan. Lo único que hacemos es jerarquizarnos, competir, ser mejor que los demas, sin importarnos los heridos que dejamos en el camino. Heridas que, en un círculo vicioso, solamente generan aún mas desconfianza, resentimiento y odio, contenido por el estado de derecho, y que explota con violencia en cada fecha sensible del calendario.
Esa es mi reflexión particular. Celebremos nuestra fiesta nacional, integrando a toda la nación, o todas las naciones que seamos, todos los que vivimos bajo esta bandera. El Chile de verdad que va mas allá de las empanadas, la chicha dulce o los asados a la parrilla. Ese Chile, mas allá de Lampa por el norte, y mas allá de Buin, por el sur. El egoísmo económico que nos ha sido enseñado e impregnado por generaciones, debe desaparecer. Todos debemos trabajar, pero todos tenemos derecho a disfrutar del éxito de nuestro trabajo. Caminemos de la mano, sin dejar a nadie en el camino. No demos pescado, pero enseñemos a pescar. Que los incentivos sean los correctos, que la satisfacción vaya mas allá de los billetes a fin de mes. Una ganancia inmaterial que nuestra alma nacional necesita desesperadamente.
Sigamos trabajando, sigamos compitiendo, pero sin olvidar que si eliminas a tu contendor, se acaba el juego. Y si lo humillas, algún día se vengará de tí. No desprecies al derrotado, ayúdalo a ser mejor. No te rías del ignorante, enséñale. Quizá, con eso terminamos con Chile. Pero tal vez, eso sería realmente iniciar un nuevo Chile.
Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores, dijo alguién por ahí. Ricos y pobres, civiles y militares, Chile es uno solo, dijo otro.
Superemos el tránsito salvaje del neoliberalismo. Forjemos una sociedad mejor, pero para ello, forjémos nosotros mismos. El resultado puede ser menos alentador en el corto plazo, menos rentable, pero de todas formas, será mucho mas sólido pensando en el tricentenario, si es que realmente queremos llegar a él.

viernes, 24 de agosto de 2012

Guzmán: el Genio del Mal

Resulta curioso, dentro del contexto de las movilizaciones sociales en Chile de los últimos años, con la constante crítica del sistema, la falta de discusión relacionada al origen de los problemas y complejidades que enfrenta el Chile de hoy, y la aplicación de enfoques de corto plazo tanto a futuro como al pasado, por parte de los actores enfrentados, especialmente desde la derecha recalcitrante, y de los mismo líderes estudiantiles o sociales. La falta de conciencia histórica podría ser explicada por la misma educación imperante en Chile, eduación ejercida sobre toda la sociedad, basada en los mismos principios cortoplacistas del régimen económico imperante.
En este sentido, si bien observo que los dirigentes sociales tienen una idea de que los graves problemas que Chile enfrenta hoy provienen de las descisiones impuestas principalmente en la dictadura, falta una cohesión en el discurso para unir las piezas y llegar a las claves del entramado politico, económico y social que nos legó la Dictadura de Innombrable.
Dentro de todo esto, cabe señalar en partcular, la poca conciencia que tiene la moderna sociedad chilena del papel clave jugado por Jaime Guzmán, quizá, a mi gusto, el personaje más importante de la política chilena de los últimos 30 años. Y no lo digo por ser un admirador de él, si no que todo contrario, su legado, ocultado al gran público, es una de las grandes cartas que aún posee la derecha recalcitrante para mantener las bases del sistema.
Y tengo esperanzas de que en las próximas décadas los futuros historiadores sean capaces de develar el gran velo que oculta la obra de este siniestro personaje. ¿Quién era Jaime Guzmán? La respuesta usual de cualquier chileno promedio sería obvia "Ni idea...", pero saltándonos esa obvia respuesta, la siguiente sería “El fundador de la UDI, senador asesinado por terroristas en 1991”. Hasta ahí, nada tan espectacular, pero nos lleva a dos preguntas fundamentales: ¿Qué es la UDI? Y segundo ¿Porqué los asesinaron? Muchos pasan por alto la figura de Guzmán, a sabiendas o no, prefiriendo mantener la idea de un personaje de bajo perfil, de aspecto cobardón, con anteojos gigantes y esa voz delgada casi femenina que a primeras no asustaba a nadie. Esa es la imagen que recuerdo de mi infancia, imagen que he ido cambiando con los años a medida que conozca más el horroroso legado de su vida. Para mí es el personaje determinante de la realidad nacional actual. Muchos dicen que no, es Pinochet el personaje, que para bien o para mal, ha marcado el país a sangre y fuego. Puede ser, pero analizando las consecuencias de las cosas, Pinochet fué solamente la cortina de humo, el palo blanco, el instrumento utilizado por Guzmán para imponer su ideario político al resto del país. Ese mismo bajo perfil es lo que lo protege hasta el día de hoy, ya que finalmente él sería la mano negra, que desde las sombras, moldeó las estructuras fundamentales del Chile del siglo XXI. Nació un día cualquiera de 1946, en Santiago (Era que no...) en el seno de una influyente familia chilena. Formado en una profunda educación religiosa, se tituló de abogado en la Universidad Católica en 1968.
En su época de estudiante, se opuso al movimiento estudiantil de 1967 y hasta intentó tomarse la Universidad para revertir las reformas. De esa época se convertiría en el fundador del Gremialismo, la base política de la futura Unión Demócrata Independiente (UDI).
Sin embargo, su salto al olimpo de la historia chilena ocurriría junto al Golpe Militar de 1973. Llamado a la comisión Ortúzar, se le encomendó junto a otros intelectuales afines a la derecha tradicional, a redactar una nueva Constitución. Lo cual era obvio, el objetivo esgrimido por la Junta para justificar su actuar era “El orden institucional quebrantado”.
Y esta es la médula del asunto. ¿Qué entendía la derecha pinochetista por restaurar un orden institucional quebrantado? Necesariamente debemos hacer un breve repaso de la historia institucional de Chile.
Los sucesos de 1973 deben analizarse en retrospectiva: que ocurrió en las decadas anteriores en Chile para desencadenar lo sucedido. Desde mi particular punto de vista, el quiebre institucional al que alude la derecha no ocurrió en 1973. Ocurrió en 1925. Porque a partir de ese año las instituciones empiezan a cambiar de dirección, hacia un crecimiento social distinto al del siglo precedente, y que finalmente constrapuso las bases fundamentales en un enfrentamiento de sobrevivencia. Sobrevivencia de la clase dominate tradicional, obviamente.
El Chile previo al que me refiero no es otro que el creado por Diego Portales en la década de 1830. Las historia oficial nos habla que con él se acabo el período de anarquía, especialmente el desprestigiado federalismo, y a través del establecimiento de un régimen cuasi dictatorial, se “salvó” a Chile de los grandes problemas del resto de Latinoamérica: el caudillismo y el populismo. Teniendo en cuenta, que esta visión “oficial” de las cosas, es la que han escrito en los libros de historia los mismo historiadores afines a la aristocracia y la burguesía nacional.
La verdad es que los primeros cien años de Chile fueron una pugna entre liberales y conservadores, dos grupos provenientes de la misma clase dirigente, pero con ideas opuestas de como administrar el país. Para unos, un fundo patronal igual al régimen colonial, y para los otros, lo mismo, pero con una puerta de apertura a la democratización, laicisimo y educación de las masas. Varias guerras civiles en medio, finalmente los liberales logran la supremacía desde 1860, sólo para ser destruidos por el conservadurismo patronal, en aquél deleznable período de estancamiento social llamado “Parlamentarismo”. Que de parlamentario era una especia de sistema Westminster, pero sin la Cámara de los Comunes... sólo los “Lords” chilenos, conocidos por todos como los mismos de siempre.
El estancamiento propulsó el surgimiento de un movimiento obrero y campesino que llevaría el final de este régimen en 1925, inaugurando un nuevo período anárquico hasta la llegada de los gobiernos radicales, o sea, socialdemócratas que supusieron por fin, el avance social, político y económico que necesitaba el país desde hacía un siglo atrás. Especialmente la industrialización olvidada por siempre por los grandes propietarios.
Pero como todo, el sistema se agotó, llegando nuevamente la derecha al poder con Alessandri. Un gobierno que no aportó nada y no supo lidiar con las necesidades que exigía el país. Entendiendo que el país había avanzado, y que un conservadurismo anticuado sería incapaz de superar.
Es así como llega Frei padre a La Moneda, apoyado por todos en desmedro de la Izquierda, ya que con su discurso moderado, prometía realizar las grandes reformas requeridas por Chile. En especial, la olvidada reforma agraria.
Las reformas dejaron a la mitad del país ampliamente instisfecho, el bloqueo de los grupos oligárquicos y conservadores, incluyendo a la Iglesia, impidieron cumplir el grueso de las promesas, lo que posibilitó la llegada de la Unidad Popular al poder. La frustración de las masas es lo que instaló el socialismo en La Moneda. Ni Kruzhev, ni Fidel. La gente requería un cambio, y el socialismo era la alternativa aplazada desde 1931, en la efímera “República Socialista de Chile”.
Este ciclo de extremización de las posiciones se puede explicar por la necesidad imperiosa de cambios, enfrentada a una recalcitrante idea de impedirlo, por parte de la derecha mas extrema. La radicalización estaba a la vuelta de la esquina. Y lo que pudo haberse arregrado décadas atrás por alguna política mas consensuada, se transformo el la certeza de la derecha de enfrentarse a su propia extinción. Un miedo mas paranoico que real, pero que influyó en tomar el curso de siempre: llamar a la Milicia a poner orden. Como tantas veces.
Por lo tanto, este “quiebre institucional”, interpretado por la aristocracia y la burguesía como el quiebre del sistema que defendieron desde siempre, debía ser enmendado por una medida radical, tan radical como el quiebre al que se había llegado. Es así, como se determina que la solución, no era dar solución a las demandas que la sociedad requería desde hacía décadas, si no que “refundar” el país, desde sus cimientos, y con una base lo suficientemente sólida para trascender a cualquier gobierno futuro.
En mi opinión, básicamente, esto se tradujo en borrar, de un plumazo, todas las conquistas sociales, políticas y económicas del país desde 1830, que con tanto sudor y sangre la sociedad debió pagar, pero una refundación acorde a los nuevos tiempos, y con posibilidades de sobrevivir en el largo plazo.
Me referí al principio al régimen portaliano. Pues bien, no es desconocida la admiración que la comisión Ortúzar tenía por esa parte de la historia. La idea de “orden” portaliano, un gobierno fuerte, centralizado, un autoritarismo con ribetes “democráticos”, un presidencialismo que le otorga al mandatario las atribuciones de un cuasi-rey...
Usted está loco, me diría alguien: léan el preámbulo de la Constitucion original de 1980, y entenderá de lo que hablo.
Pero en 1973 se vivían nuevos tiempos. La sociedad patronal y rural de 1830 no existía, el campesinado había disfrutado la distribución de tierras de Frei y Allende, los socialdemócratas habían creado en los años 1940 y 1950 una base industrial, y la economía mundial vivía un proceso de integración económica a través del comercio, y financiero, producto del abandono de Nixon de los acuerdos de Bretton Woods. Había que considerar esa parte.
Es así como asistimos a un triple proyecto derechista en los año 1970. Inmediatamente el Sr.Escribá de Balaguer aparece en Chile a plantar la semilla de su organización religiosa, el Opus Dei. Se abren de par en par las puertas a los Chicago Boys, para instaurar un nuevo régimen económico. Tiempo después Friedmann y Hayek aparecerían en persona a "aconsejar" a los nuevos gobernantes. Y se crea la comisión Ortúzar, destinada a dar el marco legal para soportar el nuevo Chile que se estaba creando: Conservador en su política, Neoliberal en su economía y retrógrado en su moralidad.
Y así es como aparece la figura de Jaime Guzmán, llamado ser el pegamento que amalgamaría esta triple fundación.
Todos conocemos la actuación de Pinochet. El sería el perro guardián del nuevo sistema, en encargado de dar “tranquilidad” a la oligarquía mientras ellos enunciaban su nueva obra.
Pero el estaría lejos de ser el ideólogo.
Guzmán, es finalmente, la clave para entender a la derecha y el sistema político de hoy, esa moralidad religiosa conbinada con el sistema economico mas injusto, justificado y defendido por el régimen político y legal creado por ellos mismos.
Posterior al cuestionado plebiscito de 1980, sin observadores electorales, sin colegio electoral, sin padrón, Guzmán se dedicaría a crear el mecanismo que se encargara de proteger políticamente su obra. Legalmente, ya estaba asegurado, pero necesitaba organizar en el largo plazo los defensores de la Constitución y el entramado económico-legal de la dictadura. Y esta organización no es otra que la UDI.
Y el mecanismo para perpetuar la UDI y evitar el fin del régimen... el sistema binominal, invento único y diabólicamente genial.
Recordado es el vínculo entre el gremialismo y la Colonia Dignidad de Paul Schaeffer. Y ahí él daba clases a sus acólitos, los futuros soldados del ejército político que es la UDI.
Han pasado mas de veinte años desde la salida de Pinochet. Una salida consensuada, con el dictador saliendo sonriente de La Moneda. Técnicamente, solamente cruzó la calle. Atravesó la Alameda de Santiago y entró a la Comandancia en Jefe del Ejército, justo al frente. Veinte años en que se han realizado avances, meros maquillajes que en algo han ayudado, pero en ningún caso, han cambiado las bases del sistema.
Por todo eso, Jaime Guzmán es el más grande genio político de los últimos 40 años. Y a veinte años de su muerte, seguimos viviendo, respirando y soportando el régimen que él instauró.